La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
Opciones:

Categoría: Los 70

15 Noviembre 2008

No le vamos a dar muchas vueltas. Este disco es una auténtica gozada que no debéis perderos. Sólo hay que escuchar los primeros acordes de “See and don’t see”, el tema que lo abre, así como la poderosa y exuberante voz de Mari Quennie Lyons, la protagonista de esta maravilla, para darnos cuenta de que indudablemente vamos a caer rendidos ante esta sorprendente explosión de soul, en su formato más crudo y racial. Puro soul, de ése que algunos denominan del puño cerrado, vigoroso, intenso, y desgarrado. Soul de punzantes vientos, afiladas guitarras, vigorosas secciones de ritmo, y ajustados arreglos, que magnifican el poder de una voz esplendorosa, rotunda, y casi hiriente, capaz de modularse tanto con una cálida sensualidad como con una desgarradora energía, en demoledoras baladas y medios tiempos como You used me, We’ll cry together o Snake in the grass, en frenéticos ejercicios de explosivo soul como las trepidantes versiones de Fever y Your key don’t fit it anymore, así como en perfectos ejercicios de soul sureño llenos de energía, como I don’t want nobody to have it,I’ll drown in my tears y I want my freedom, sin olvidarnos de esa estremecedora versión que se marca del Try me de Mr Brown.

Soul Fever, es todo eso y quizás mucho más. Un disco publicado en 1970, para el sello Deluxe, por esta fantástica y desconocida vocalista negra llamada Marie Quennie Lyons, que tuvo la desfachatez de enarbolar la grandeza del soul más clásico justo cuando éste empezaba a ser engullido por el sudoroso funk, y el exuberante sonido de Filadelfia, lo que supongo que unido a la habitual falta de apoyo de las discográficas, condicionó la escasa repercusión que tuvo en su momento, permaneciendo en el más absoluto ostracismo, hasta que en estos últimos años, el afán arqueológico de algunos enamorados de la música negra ha conseguido recuperarlo, habiendo sido reeditado en España, en flamante vinilo por el sello VampiSoul.

De Marie Queenie Lyons poco sabemos. Leo en los blogs El ojo crítico y Neurótico y Romántico que es originaria de Louisiana y que comenzó su carrera a comienzos de los 60, colaborando en los coros con insignes artistas negros comoKing Curtis , Fats Domino, Jackie Wilson e incluso James Brown, que bien pudiera ser quién le facilitara la posibilidad de realizar este disco con el sello Deluxe, subsidiario del sello King controlado por el padrino del soul en aquella época. Soul Fever acabó siendo su único disco, y parece que tras su publicación y escaso éxito, abandonó su carrera discográfica. Una lástima, porque tras este disco hemos descubierto a una poderosa vocalista, con el nervio y energía de la mismísima Etta James.

No os lo perdáis. Yo la descubrí gracias al estupendo blog de Mortimer Le club de Rock.

20 Mayo 2008

Graham Parker fue uno de los precursores de ese glorioso renacer del pop-rock más ardiente y visceral, fresco y espontáneo que se produjo en la segunda mitad de los 70, alrededor de ese multicolor alboroto musical, que denominaron“new wave”. Un corto episodio de exuberancia melódica, algo malencarada, donde lo importante era desarrollar canciones con estilo, chispa e imaginación y conseguir provocar un auténtico escalofrío en la columna vertebral de los oyentes, según proclamaban dos de sus principales baluartes: Nick Lowe y nuestro protagonista de hoy Graham Parker.

Y Heat treatment, el disco que Parker publicó en el sello Vértigo a finales de 1976, justo en los albores de la erupción de esa new wave, es posiblemente mi disco preferido de su ya larga discografía, así como uno de mis discos favoritos de aquella época. Todo un perfecto tratado de pop-rock descarnado de efecto inmediato, de auténtico pop por la cara, donde prevalecen las canciones cortas e intensas con melodías irresistibles, que pululan sobre una excitante combinación de R&B, soul y rock ligeramente grasiento, que nos traen a la memoria influencias tan memorables como las de Van Morrison, los Stones, Bob Dylan o el mismísimo Sam Cooke. Y no puedo evitar citar al gran Sam Cooke, porque las ganas y pasión con las que Parker interpreta y modela vocalmente cada una de sus canciones, me parece que tienen sus raíces en el inconfundible estilo del gran maestro del soul. Esos emocionantes uoooouss, aullidos, y desgarros vocales provienen de ahí, y sólo tienes que escuchar ese añejo homenaje al viejo R&B vocal de finales los 50 que es la estupenda Back door love, para darte cuenta de ello. Una canción de esas que te enamoran desde la primera escucha, de las que te ponen el vello de punta con sus eieieieis, sus uuuuoooss, su chispeante hammond y su ritmo trotón y pegajoso, soportado por esa estupenda banda que acompañaba a Parker en aquellos días, The Rumour. Un grupo donde se encontraban ilustres de la escena pub-rock británica de la primera mitad de los 70 como el guitarrista Brinsley Schwarz, el bajista Andrew Bodnar, el teclista Bob Andrews, el guitarrista Martin Beldmond y el batería Stephen Goulding, acompañados en momentos puntuales por una estupenda sección de viento protagonizada por saxos y trompetas que potencian el lado soul del disco.

Un disco donde lo que te sorprenderá y al mismo tiempo enganchará, es la calidez y desgarro de unas canciones interpretadas y tocadas, con toda las ganas del mundo. Ahí tienes la rotundas y dylanianas That’s what they all say y Hotel Chambermaid, donde Parker se desgañita en medio de ese exuberante juego de guiatarras arropado por un tórrido hammond, la pegajosa y saltarina Heat Treatment, cuyo video podéis apreciar sobre estas líneas, con sus souleros vientos, el pop descarnado y sentido, con cierto tono de perdedor de las maravillosas Turned up too late, Pourin’ it all out y Fools gold, que definen el que será el típico sonido de Parker en el futuro, la doliente y emocionante balada Black Honey, el contagioso ritmo jamaicano con toques soul de Something you’re going through.

Un disco excelente, de uno de los mejores exponentes de aquello que algunos denominaron pop por la cara y que bien vale la pena reivindicar.

20 Marzo 2008

Esto es bossanova. Todo un delicioso ejercicio de la más clásica bossa, a cargo de unos de sus más ilustres creadores, el guitarrista y compositor brasileño Joao Gilberto, al que muchos consideran el auténtico artífice, junto a Jobim y Bonfá, de ese cálido, melodioso y embaucador sonido que tanto nos gusta por aquí. Música que deleita los sentidos y dulcifica nuestro espíritu, sin cargantes e innecesarios empalagos.

Así es este excelente disco de Joao Gilberto, sugerente y delicado. Una gratificante bocanada de bellas melodías envueltas en un sencillo y exquisito armazón instrumental, donde sobresalen la elegancia y sencillez del estilo de Joao Gilberto, su facilidad para extraer los acordes más sensuales y tiernos de su guitarra acústica, así como su peculiar y suave manera de cantar.

Publicado en 1970 por el sello Philips, lejos ya de los años de máxima popularidad de la bossa, y grabado durante su estancia en México, tras su escapada de New York a finales de los 60, casi podríamos decir que este disco es una fabulosa rareza oculta en la discografá de Joao Gilberto, que para nuestra sorpresa incluye hasta dos temas cantados en castellano, la ensoñadora y deliciosa Eclipse, y una curiosa versión en clave bossa del popular Bésame Mucho. Pero bueno, al margen de esta versión, que podríamos denominar anecdótica os aseguro que si os gusta eso que llamamos la bossa clásica, estáis ante una auténtica gozada de disco, que además os permitirá descubrir un espléndido ramillete de canciones, que hasta ahora habían permanecido ocultas en la trastienda de la discografía Joao Gilberto, y que nos permiten ir más allá de sus grandes clásicos, grabados en compañía de Jobim o Stan Getz. Canciones envolventes, de seductora nostalgia y embaucadora atmósfera instrumental, que giran alrededor de la guitarra de Joao Gilberto, como las estupendas Esperança perdida, y Astronauta o la soberbia Ela e Carioca. Deliciosos temas de ritmo sincopado y aroma playero, con ligeros toques de samba como las irresistibles De comversa em conversa, O sapo, Trolley song y Acapulco.

Otra pequeña maravilla que hemos descubierto en el estupendo blog de Zecalouro, Loronix, donde podréis conseguir el disco y obtener muchos más datos sobre él.

A continuación os dejo dos de mis temas favoritos del disco, para que podáis apreciar como suena.

1 Marzo 2008

Billy Paul es uno de esos finos estilistas del soul más elegante, que a pesar de tener una larga trayectoria como acompañante vocal de grandes figuras del jazz, desde finales de los 60, no consiguió irrumpir con fuerza en la escena soul hasta comienzos de los 70, de la mano las fastuosas producciones del sello Philadelphia Internacional Records , comandado por el dúo Gamble & Huff, dos auténticos genios de la composición y la producción, que elevaron la voluptuosidad sonora del soul hasta sus cotas más altas.

Y Going East , el disco que Billy Paul grabó para Phillies en 1972 es uno de esos discos que en los últimos años han contribuido a convencerme de que el soul siguió floreciendo con mucho esplendor a comienzos de la década de los 70. Algo que durante años me resistí a admitir, más bien por desconocimiento que por otra cosa. Porque cuando te pones a ello y escuchas las obras que en aquellos años nos dejaron gente como Curtis Mayfield, Marvin Gaye, Temptations, y The Isley Brothers, por poner algunos ejemplos de conocidos grupos de la escena soul de los 60, en seguida descubres la enorme equivocación en la que estabas metido.

Y aquí hay soul , mucho soul. Soul certero y emotivo, elegante y sofisticado, interpretado con pasión por un gran Billy Paul, poseedor de una poderosa voz, modulada con un estilo vocal algo aterciopelado, aunque lleno de emoción, que conjuga con gran acierto diferentes tonalidades sonoras, que fluctúan entre el jazz vocal, el soul más clásico y el estilismo de los viejos crooners. Y todo ello envuelto en ese espectacular manto sonoro que proporcionaban las producciones de Gumble & Huff, con esos arreglos majestuosos que embellecen y realzan el resultado final de un disco, donde predominan los emotivos y tiernos medios tiempos, de trémulas atmósferas, como son esa pequeña joya titulada This is your life, y la deliciosa Love Buddies, de tintineante teclado y emoción ascendente, que junto a esas descarnadas baladas de aroma jazzístico que son There’s a small hotel y I wish it were yesterday, conforman los momentos más tórridos e intensos del disco.

Un disco que sin embargo comienza con un cierto tono funky, de inusitado exotismo oriental, con la fantástica East , una intensa y desgarrada, aunque contenida, demostración de soul-funk de tintes psicodélicos, a la que curiosamente sigue el tema más vitalista y luminoso del disco, un excelente tema de pop soul, próximo al estilo de Jackie Wilson, la pegajosa (If You Let Me Make Love to You Then) Why Can't I Touch You? Toda una declaración de principios que te engancha irresistiblemente desde su inicio, y un impulso vibrante que se repite, aunque con menos gancho, en otros dos aceptables ejercicios de dinámico R&B, Magic Carpet Ride y Compared to what. Sin duda una gran demostración de la vigencia del soul en aquellos días.

Por cierto, si estáis interesados en profundizar y escuchar más cosas del sello Philadelphia Internacional Records, debéis pasaros por el excelente blog de Solsoul, Raider of the lost ark , donde podréis encontrar, entre otras muchas cosas, excelentes discos de Lou Rawls, Don Covay, Ben E King y Nancy Wilson.

A continucación os dejo dos temas del disco para que podáis escuchar lo bien que suena:

17 Enero 2008

La calidez y emoción del soul más melódico supuran cada uno de los surcos de este maravilloso disco. Soul clásico y doliente, deudor de ése que practicaban genios como Sam Cooke y Otis Redding, que gira alrededor de unos deliciosos acordes de guitarra acompañados de la privilegiada voz de Bobby Womack , y unos exquisitos pero nada sobrecargados arreglos de cuerda y viento. Soul de ascendencia gospel, donde la intensidad emocional alcanza cotas peligrosas para la estabilidad de tus sentidos.

Communication , editado por el sello Unites Artists en 1971, es un disco soberbio, de tonos delicados pero arrebatadores. Un arrullo emocional y toda una experiencia plena de sensibilidad espiritual y sensual,que trastocará y revolucionará con una inmediatez inusitada tu lado más sensible. Un disco de soul exquisito, y al mismo tiempo carnoso, que despista en su inicio, al irrumpir ante nosotros vibrante y poderoso, con el tema que además da título al disco, ese Communication que es toda una arrogante y punzante demostración del soul-funk, que capitalizaba la escena soul de aquellos días, con su ritmo sincopado, sus vientos espasmódicos y esas voces desgarradas, al más puro estilo del padrino del soul, James Brown. Un toque de enérgía racial de marcado tono funk, que significará un punto y aparte en el conjunto del disco, que a partir de aquí deviene en una impresionante sucesión de elegantes medios tiempos, rotundos en su capacidad de emocionar, interpretados con toda la pasión y entrega de los grandes del género.

Come L’amore y Everything is beautiful , son una delicia melódica que se apoderan
rápidamente de nosotros, y nos recuerda aquellos fantásticos juegos vocales de
Cooke. Fire and Rain es más pausada y profunda, más blues y más desgarrada, con
unos fraseos que se acercan en su intensidad a los protagonizados por Joe Tex
en la década anterior. (If You Don't Want My Love) Give It Back , es una pura gozada , una melodía deliciosa con un ritmo algo subido, y un juego vocal exquisito, salpicada por un chispeante hammond y una lejana guitarra distorsionada. En Monologue / Close To You, (They Long To Be) vuelven los intensos fraseos alrededor de una guitarra desnuda con ligeros arreglos de cuerda, que se van sumando al tema, cuando entra la delicada Close to you.That's The Way I Feel About Cha es simplemente deliciosa, una balada descarnada y sensual, con una guitarra embriagadora y una interpretación vocal a medido camino entre Cooke y Otis Redding. Y Yield Not To Temptation es otra intensa proclama de soul sincero y emotivo, de raíces gospel, esta vez más cercana al estilo de Otis Redding.

Bobby Womack, cuando sacó este disco en 1971 ya era un personaje respetado en la escena soul. Había sido descubierto, y en cierto modo apadrinado por Sam Cooke, había colaborado como compositor y músico de sesión a finales de los 60, en discos de Joe Tex y Wilson Pickett, entre otros, además de haber lanzado dos discos muy recomendables, aunque de modesto éxito para el sello Minuit, Fly Me to the Moon y My Prescription. Pero este disco, que quizás sea es mi favorito de su carrera,tiene un aura especial. Communication es grande, muy grande, y tiene la belleza de losdiscos de soul que trascienden su época. Yo tardé en descubrirlo, por mi empecinada desconfianza y resistencia hacia el soul de los 70, que afortunadamente su escucha, y el tiempo han ido limando. Sin duda, soul de altos vuelos para amantes de la música negra.

Nota: Los fragmentos sonoros están sacados de la página sobre el disco de CDUniverse

30 Octubre 2007

Hay discos que te llegan de una forma muy especial, y con los que mantienes una
estrecha relación a lo largo de los años. Discos que parecen no sufrir el desgaste del tiempo ni de las modas. Discos que tienen vía directa

al centro neurálgico de tus emociones, con los que has compartido multitud sensaciones y que siguen sonando con el mismo esplendor que antaño, cada vez que los dejas caer en el plato, o en tu reproductor musical preferido. Y amigos, para mi, este disco que Curtis Mayfield publicó en 1970 dentro del sello Curtom, y que significó su debut en solitario, tras abandonar a los Impressions , es uno de ellos.

Curtis es una obra impresionante, donde ese elegante y cuidado soul vocal de profundas raíces gospel, que Curtis Mayfield había ido desarrollando junto a The Impressions a lo largo de los 60, alcanza sus cotas más altas de belleza y barroquismo instrumental, sin perder un ápice de emotividad vocal, y ganando una fuerza e intensidad inusitada en sus momentos más raciales, imbuidos del
poderoso aroma
funk que irrumpía con descaro y arrogancia dentro de la música y la sociedad afroamericana, a comienzos de los 70.

Intensidad y rabia con las que Curtis Mayfield inicia el disco. ¡Que fuerza desprende (Don’t worry) If there’s hell below we’re all gonna do! . ¡Que manera de abrir el disco! Ritmo funk con un bajo endiablado, wah wah wahs envolventes, ampulosos y viscerales vientos y hasta lujosas cuerdas que dan un aire señorial a un tema arrebatador. Tan arrebatador, aunque menos impactante que esa inolvidable obra maestra del soul de todos los tiempos que es Move on up . ¿Quién puede resistirse a ese contagioso ritmo de guitarra y bajo, avivado por esos vigorosos riffs de vientos que sobrevuelan esas contundentes percusiones de origen latino? Yo no desde luego. Estos ocho minutos y cincuenta y tres segundos de frenesí absoluto, dedicados al baile más entusiasta, que te dejará sin aliento, son uno de los momentos más gloriosos de la historia de la música soul.

Soul, palabra mágica que en lo musical es sinónimo de emoción y desgarro, aunque también de sensibilidad y ternura. Facetas ambas en las que Curtis Mayfield nos demuestra que es un maestro, y que incluso es capaz de aglutinar en un mismo tema. Que no te lo crees, pues ahí tienes We the people who are darker than blue , sincera y tierna en su comienzo y final, con suaves vientos y delicados arreglos de cuerda que repentinamente se ven engullidos por un vibrante juego de percusiones sobre los que se va formando un trepidante ritmo de sudoroso funk y vientos arrebatados, que curiosamente sucumben ante unos sorprendentes e inesperados acordes de arpa, que devuelven la calma y delicadeza al tema. Una
delicadeza y ternura que resplandecen sobre cuidados arreglos orquestales y una exquisitez vocal sin igual en temas como la nostálgica
The other side of town , la dulce The Making of you y la encantadoras Miss Black America y Give it up . Joyas que engrandecen este clásico del soul más comprometido y racial que tiene en la exuberante Wild and free otro de sus puntos álgidos y que no deberíais perderos.

17 Octubre 2007

Irresistible. Este disco es una auténtica bocanada de frescor nuevaolero capaz de
cortocircuitar tus emociones. Efervescente pop de guitarras con algún ligero toque jamaicano, que combina descarados e impetuosos arrebatos de energía vital con melódicas viñetas de irónicos desencuentros emocionales. Pegajosos acordes, que en pleno 1979 recuperaban la sencillez e inmediatez melódica del mejor pop de los 60, con algo de la arrogante urgencia de punk.

No lo dudes, Joe Jackson fue uno de los personajes que mejor definieron y abanderaron el renacimiento del pop británico a finales de los 70, en aquel batuburrillo mediático y sonoro al que denominaron new wave, con sus dos magníficos primeros discos, Look Sharp! y nuestro protagonista de hoy, este I’m the man , ambos publicados por el sello AM en 1979. La verdad es que cualquiera de los dos hubiera servido para destacar la poderosa irrupción de este desgarbado muchachote en el frenesí musical de aquellos años, pero particularmente me quedo con el que fue su segundo disco, I’m the man . ¿Por qué? Si bien no hay grandes diferencias en el sonido de ambos discos, y los dos incluyen grandes canciones, I’m the man me parece que es más completo y redondo en cuanto a las melodías, aunque globalmente pierda algo de intensidad respecto a su predecesor.

Si amigos, aunque hoy nadie parezca reconocerlo, este disco es uno de los mejores baluartes de aquel sonido directo y efectivo, de pegajosos estribillos y contundentes melodías que popularizaron la new wave. ¿Quién, con sangre en las venas, puede resistir ese impetuoso y arrollador arrebato de adrenalina pop que es I’m the man , el tema que da título al disco? Creo que no exagero si os digo que esta anfetamínica bofetada pop está entre mis diez temas favoritos de aquella época. Y cuidado, que estamos hablando de una de las épocas más brillantes del pop de guitarras. Pero es que no queda ahí la cosa, los frenéticos uoooooss y el brioso ritmo de Don’t wanna be like that , fácilmente te pondrán al borde de la extenuación si los asocias con esas otras píldoras de adherente energía saltarina, que son la fibrosa Get that girl , la arrogante On your radio , que abre el disco con su carácterístico toque de armónica, y la acelerada Friday que lo cierra contundentemente. Y no acaba aquí la cosa porque en medio de todo este arrebato juvenil, nos encontramos además con dos preciosos y sutiles medios tiempos de cuidadas melodías, que te pondrán el vello de punta, It’s different for girls y Amateur hour , además de con un cadencioso e irónico ejercicio de pop con toques jamaicanos cercanos al reggae titulado Geraldine & John , y con la que fue durante mucho tiempo mi tema favorito del disco, la irresistible Kinda Kute , un exuberante ejercicio de pop por la cara, con un irresistible ritmo, e inolvidable estribillo, en la que también nos deslumbra un contagioso y chispeante teclado.

Tras este disco, Joe Jackson abandonaría el pop efusivo y directo, en busca de otras experiencias sonoras algo más complejas, que a un servidor le llegaron bastante menos. Pero sin duda, sus dos primeros discos lo sitúan en el olimpo del pop británico de
finales de los 70, junto a otras debilidades de quien escribe estas palabras como
Elvis Costello, Graham Parker, y Nick Lowe.

Nota: La foto está tomada de a web The Joe Jackson Archive

12 Octubre 2007

Este Cartao Postal de Evinha, publicado por el sello EMI Odeon en 1971, es una de
esas pequeñas maravillas ocultas dentro de la excitante y sorprendente
discografía brasileña. Un
disco repleto de sensibilidad y elegancia, donde brilla la dulce y delicada voz de
Evinha, y en el que se combina con maestría algo de bossa, con un poco de soul, ligeros toques de swing y mucho de ese pop orquestal, exquisito y atemporal, que Burt Bacharach definió a lo largo de los 60. Para que os hagáis una idea, podríamos decir que Evinha podría
situarse entre dos de mis heroínas musicales preferidas de los 60, como son la británica
Sandie Shaw y la francesa Françoise Hardy.

No esperéis bríos desastados. Nos encontramos ante un disco eminentemente sosegado con algún chispeante momento, repleto de emotivos medios tiempos, de cierta nostalgia otoñal, de esos que requieren una escucha reposada y atenta, con la que poder ir descubriendo poco a poco, esos pequeños matices que envuelven cada una de las elegantes melodías que abundan en el disco, y que se agrandan con cada escucha. Grandes canciones compuestas por un sorprendente amplio ramillete de compositores brasileños, entre los que destacan Marcos Valle, Renato Correia,y Roberto Carlos.

La verdad es que aunque este Cartao Postal no es un disco eminentemente de bossa, te atrapa indiscutiblemente desde su primera escucha con esos radiantes destellos de bossa que incluye. Es una gozada escuchar esas joviales y
saltarinas
Só Quero (Dal / Tom /Lilito) y Rico sem Dinheiro (Abílio Manoel)que on perfectos ejemplos de la
bossa más pizpireta y chispeante, y que conforman los temas más festivos del disco, junto con la fantástica versión que
Evinha nos regala del clásicoQue Bandeira de Marcos Valle, y ese
irresistible y sorprendente, por lo inesperado, tema
soul-funk con wah wah incluido,Esperar Pra Ver (Renato Correia / Guarabyra).

Pero al margen de estos temas, el grueso del disco discurre por ambientes más relajados, a través de exquisitos medios tiempos, de pop orquestal como la excepcional Encontro (Jacks Wu / Adour), donde las cuerdas y la dulce voz de Evinha encuentran su contrapunto perfecto en un tórrido saxo, o la nostálgicas y evocadoras Cartao Postal (Renato Correia / Guarabyra), y Olha o Futuro (Arnoldo Medeiros) donde predominan las suntuosas cuerdas sobre la delicada voz de Evinha. Y para acabar este repaso a este espléndido disco no nos podíamos olvidar de otra de sus sorpresas, el fantástico Tema de Adão (Taiguara), una
melodía pop soberbia y tremendamente adictiva, moldeada con exquisitos arreglos orquestales, donde se cuela inesperadamente un poderoso riff de guitarra que se te queda clavado en la memoria, y hace que no puedas desprenderte de esta
maravillosa canción.

Rebuscando por la web he podido saber que Evinha comenzó su carrera en solitario a finales de los 60, bajo el nombre de Eva, tras abandonar Trio Esperança, el grupo en el que se inició en el mundo de la música a comienzos de los 60. Cartao Postal fue su tercer disco en solitario, pero el primero que firmó como Evinha. Siguió grabando discos en los 70 y tras algunas prolongadas pausas en las décadas de los 80 y 90, ha vuelto a grabar en los últimos años. Ni que decir tiene que este disco es otro descubrimiento del fantástico blog de zecalouro,Loronix , un lugar de obligada peregrinación si te gusta la música brasileña de décadas anteriores, y donde podrás conseguir este disco.

So Quero

Esperar pra ver

Sobre Sensaciones sonoras

Simplemente es la música que me acompaña... pop, rock, soul, jazz-funk-soul, bossanova y algo de electrónica relajada

Ver las estadísticas

Anuncios

La blogosfera

Add to Netvibes

Fotos

mr_pleasant todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!